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Papás Luchones / Paternidad en tiempos modernos.

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Hace 1 año

Este mote de “Papá Luchón” ha causado mucha gracia y es que la integración del hombre en la crianza de los hijos a nivel social y familiar no es nada fácil; por un lado, aún existe cierta idea machista sobre las ocupaciones y deberes que debe tener cada género en la casa.

En este caso veo tres panoramas muy marcados; Uno, el persistente sistema tradicional donde el hombre se desentiende de gran parte de las actividades de crianza bajo el pretexto de “ser el proveedor”. Dos, una integración gradual del hombre, compartir tiempo con los hijos, establecer reglas y apoyar en su desarrollo personal. Tres, los que son menos, aquellos hombres que han tomado una posición de casi 100% labor de hogar, siendo ellos los principales responsables de los niños en el día a día.

Del primer tipo de paternidad no hablaremos, la mayoría de nosotros lo ha vivido y sus implicaciones ya han sido bastante estudiadas. El principal interés está relacionado a los segundos y terceros, y es que, al ser una actividad socialmente nueva, aquellos involucrados carecen de muchas de las habilidades necesarias para hacer un buen trabajo. Es bastante normal que, al estar poco capacitados, con un ejemplo muy alejado a las necesidades modernas y nada experimentados tropecemos constantemente con nosotros mismos y nuestras formas de querer ejercer la paternidad.

¿Cómo lograrlo?

Rompe los patrones.
“Trátalos como te gustaría que te trataran”. Muchos de nosotros hemos pensado en no “traumar” a nuestros hijos como lo hicieron con nosotros, pero la inercia y las acciones inconscientes provocan que volvamos a repetir los mismos patrones familiares. Una de las mejores formas de transformar nuestra paternidad es detener las acciones por impulso y respirar hondo antes de actuar… ¿recuerdas el “Cuenta hasta 10”?… aún funciona.

Tus hijos serán más pacientes contigo que tú con ellos, así que trata de no caer en los mismo errores y aprende también a disculparte, que ellos podría darte una lección de lo que es el cariño incondicional.

Educa buscando respeto.
Esos pequeños ojos te verán con admiración, así que respeta ese sentimiento.

Uno de los fallos más grandes que tenemos como padres es confundir el respeto con el miedo, un golpe, una amenaza, un grito. Todos los métodos aversivos (desagradables) tienen un tiempo de vida útil muy corto y puede provocar que la relaciona entre hijos y padres empeore, aumentando las conductas indeseables por ambos lados, es decir, el niño podría volverse más travieso y las amenazas o golpes cada vez más severos.

Definitivamente los métodos violentos no generan respeto sino miedo que posteriormente se pudiera convertir en resentimiento de los hijos hacia los padres. En muchas ocasiones en necesario ser serio y firme, pero las palabras y el dialogo pueden ser bastante efectivos.

Para crear una relación de respeto ambas partes deben ofrecerlo, así pues, sé el primero en demostrarlo, dales la oportunidad de primero entender la situación (con todas sus implicaciones), crea una comunicación sincera y abierta en ambas líneas; escucha antes de hablar. Establece reglas claras para todos y respétalas.

Enséñales algo para siempre.

“No les des a tus hijos lo que no te dieron, enséñales lo que no te enseñaron”.

Esta frase me ha gustado, porque creo que cada quien se proyecta de manera natural en dos vías: uno, te hace conciencia de aquello que te hubiera gustado aprender y dos, te hace pensar en que cosas te gustaría dejar en tus hijos como legado.

Mucho se ha dicho que los padres buscamos que nuestros hijos logren nuestros sueños truncados, pero esta idea es diferente, aquí lo que buscamos es desarrollar en los hijos las fortalezas personales que ahora como adultos sabemos son necesarias para el resto de la vida, amor propio, auto confianza, autocontrol, educación financiera, comunicación, valores, etc. etc.

La enseñanza de habilidades y fortalezas personales implica un crecimiento continuo de ambas partes, así como un maestro transmite lo mejor de sí, el alumno también es apto de sorprender con lecciones nuevas a su maestro.

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Cuando se involucra a los hijos en el conflicto de los padres

Diviértete como niño.
La selección de actividades conjuntas entre padres e hijos será complicada siempre que decidas mantenerte a raya de las actividades. El termino “Tiempo de Calidad” implica un genuino interés por involucrarse en las actividades de la otra persona, así pues, es recomendable que ambas partes tengan la posibilidad de decidir.

Ponte a su nivel y en conviértete en el dragón malvado, viajen al espacio juntos o hagan un picnic con todos los peluches. Cuando sea tu turno invítalo al hobbie favorito, enséñale a tocar la guitarra, tomar fotografía, futbol o cualquier cosa que te apasione. Después de un par de sesiones te sentirás orgulloso de las capacidades de tus hijos.

Haz acuerdos con tu pareja.
Podemos pensar que la crianza es similar a iniciar un nuevo negocio en sociedad, debemos tener reglas claras de operación y responsabilidad de las partes, establecer los objetivos, valores, metas a corto y largo plazo, etc.

Al igual que tienes reuniones en tu trabajo, debes realizar juntas familiares o de pareja para establecer sus metas, resolver conflictos y crear nuevas estrategias de acción. La empresa de crear una familia debe ser considerado como la inversión más importante a realizar y como tal requiere su seriedad, interés y tiempo.

Busca que ambas partes respeten los valores y reglas que se han establecido para la casa, pasar por alto alguna de ellas de manera casual o constante, puede traer confusión en los hijos y conflictos de pareja, destacando que los problemas en la crianza de los hijos es uno de los factores más influyentes en la separación de las parejas.

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