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TRAUMA EMOCIONAL Y CÁNCER

Lic. Monica Cuevas Martinez

Lic. Monica Cuevas Martinez

Hace 4 meses

  • Resultan alarmantes las evidencias dentro de la práctica clínica, de la percepción de vinculación emocional que existe en los pacientes expresada por ellos mismos como precedente, detonante o concomitante a alguna patología que refieran en el momento actual; no es raro encontrarse a personas que sufren de estrés crónico por la muerte de algún allegado, por la pérdida de un hijo, por alguna situación laboral.
  • Dentro del abordaje multidisciplinar del paciente, no podemos dejar de lado las implicaciones que trae consigo el experimentar algún estrés de manera crónica y el experimentar de manera continua emociones que liberan a su paso citoquinas inflamatorias, sustancias que crean un ambiente proinflamatorio del que no se es consciente, las cuales a su vez pueden dar origen a la complicación de la patología que los trajo a consulta o a alguna situación aguda de generación de células cancerígenas.
  • Las investigaciones en la relación estrés y cáncer se focalizan en los efectos inmunosupresores de estados de estrés continuados, lo que lleva a que se determine el estrés como un factor que alterara la respuesta inmunológica del individuo y, por tanto, favorecería la aparición de cáncer.

Una de las situaciones más comunes en práctica profesional, es el paciente al que se le diagnostica un cáncer y manifiesta haber sufrido un gran trauma emocional en años anteriores: la pérdida de un ser querido, un divorcio, la pérdida de trabajo, o un conflicto familiar grave y no solucionado.

Esto último adquiere relevancia pues al no haber superado la crisis o la pérdida de la que fué objeto, el organismo mantiene el malestar dentro de sí y lo expresa la mayoría de las veces de una forma no adaptativa, no sana.

Ha surgido un interés profesional en demostrar que existe una conexión entre el sistema emcional, la secreción de neurotransmisores a nivel de Sistema Nervioso Central y la aparición de enfermedades crónicas, específicamente el Cáncer; resulta lógico el plantearse esta posibilidad gracias a que sabemos que el Sistema Nervioso regula diferentes mecanismos y funciones del ser humano, tales como el ritmo cardiaco, la respiración, la función intestinal, etc.

Todos en algún momento hemos estado expuestos a diferentes situaciones que producen inflamación y malestar tanto físico como emocional, pero, ¿por qué adquiere tanta importancia el proceso inflamatorio?, ¿de dónde proviene esa inflamación?, ¿porque se vuelve crónica?, ¿porque ataca a órganos y sistemas específicos?, ¿o porque se vuelve generalizada? se ha observado la conexión entre inflamación, Cáncer y Sistema Nervioso y el estudio de cierto Neurotransmisor inflamatorio; Pere Gascón (Barcelona, 1949), es uno de los máximos exponentes internacionales en la investigación que vincula sistema nervioso, las neuronas, el cerebro y el cáncer.

“Cuando el sistema nervioso está equilibrado, las defensas están óptimas, esto se ha demostrado; un buen sistema nervioso que permite dormir bien, estar equilibrado y hacer ejercicio físico potencia el sistema de defensas. Y a la inversa, sabemos que los estados estresantes, deprimentes y crónicos, son estados proinflamatorios.”(…)

El objeto de estudio reside en encontrar la relación entre los eventos de tipo traumáticos-emocionales que viven los individuos en algún momento de su ciclo de vida, los cuales originan de manera natural la secreción de ciertos neurotransmisores a nivel de SNC, y analizar el impacto en los procesos inflamatorios que darán lugar o no a la aparición de células malignas y al desarrollo de algún tipo de cáncer.

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Así pues…

En los últimos 10 años la investigación se ha centrado en cómo influye el estrés en la formación de vasos sanguíneos tumorales (angiogénesis), invasión tumoral, efectos sobre el entorno celular del tumor y en la inflamación.

Se ha comprobado que durante periodos de estrés nuestro cerebro produce sustancias proinflamatorias que actúan como un caldo de cultivo para el tumor.

La inflamación favorece el crecimiento canceroso. Y el estrés induce una respuesta inflamatoria e inmunosupresora por parte del organismo.

Otros estudios han demostrado los efectos del estrés crónico induciendo la liberación de radicales libres de oxígeno alterando la membrana celular y afectando la reparación del daño al ADN.

La respuesta innata y adaptativa se desencadena gracias a que las células del sistema inmunológico son capaces de comunicarse entre sí, una vez se han activado. Esta activación y comunicación se da gracias a mediadores llamados citoquinas.

A nivel molecular, las citoquinas son proteínas; su función en el organismo es coordinar la respuesta del sistema inmunológico y lo hacen reclutando o inhibiendo las funciones de células específicas (como células dendríticas) o neutrófilos , regulando la proliferación y diferenciación celular, activando o inhibiendo la expresión de algunos genes (por ejemplo, genes de otras citoquinas), etc.

Existen distintas clases de citoquinas, con múltiples funciones biológicas. Algunas tienen funciones similares y otras antagónicas. La misma citoquina puede tener además una función concreta sobre un tipo de células y una función completamente distinta sobre otro.

  • Las citoquinas se pueden dividir en varios grupos, según su contexto de activación, la clase de células que las producen, etc. Por lo general, se encuentran los siguientes:
  • Interleucinas (IL): se encargan principalmente de regular la activación de las células del sistema inmune y de controlar la diferenciación y proliferación de algunas subpoblaciones celulares. Algunas tienen funciones pro-inflamatorias y otras anti-inflamatorias. También activan el endotelio  y aumentan la permeabilidad vascular, facilitando la migración de células de la inmunidad desde el torrente sanguíneo hacia el tejido, promueven la secreción de anticuerpos y controlan la respuesta de los linfocitos T.
  • Factores de necrosis tumoral (TNF): son citoquinas importantes durante las primeras etapas de la respuesta inflamatoria. Son producidas por una gran variedad de células y tienen un papel central en infecciones virales, así como en la proliferación y muerte celular (apoptosis). Un ejemplo es el TNF-α.
  • Interferones (IFN): los interferones α, β y γ tienen un papel importante en la respuesta innata ante virus u otros microorganismos patógenos. Son, por tanto, secretados como señales de peligro: promueven la actividad antiviral y la activación de las células Natural Killer (células NK) .
  • Factores estimuladores de colonias (CSF): son factores de crecimiento. Estimulan la diferenciación y la proliferación de células madre a células del sistema inmune, por ejemplo. Tienen funciones asociadas a la inflamación y la producción de otras citoquinas.
  • Quimiocinas: estimulan la motilidad de las células del sistema inmune, como los neutrófilos , y las dirigen por ejemplo hacia el lugar de inflamación, mediante un fenómeno denominado quimiotaxis . Un ejemplo es la IL-8 (interleucina-8).
  • Las citoquinas son, por tanto, la base de la respuesta inmune.

Un número de estudios con familiares de pacientes en cuidados intensivos de hospitales americanos han demostrado que, después de un gran estrés continuado, los linfocitos T de esta persona –que son los que en nuestro organismo atacan al cáncer– no funcionan. Sus defensas han bajado por efecto de un estrés severo y continuado.

Estados de temor, ansiedad y depresión activan las vías del estrés de nuestro cerebro y originan respuestas medibles en nuestro organismo. Estas vías pueden inducir la producción de neurotransmisores y de hormonas que pueden alterar el entorno del tumor.

En estados de estrés se sabe que los niveles de catecolaminas, adrenalina y noradrenalina, están elevados y que estas sustancias en sangre pueden activar receptores de las células cancerosas y regular una gran variedad de funciones del tumor como son el crecimiento, la migración y la invasión de este.

Pero, entonces, ¿Los choques emocionales de mayor intensidad se relacionan con el cáncer? Las emociones no causan cáncer por si mismas, por activas o pasivas que se vivan; el cáncer es consecuencia de un proceso lento, y de múltiples factores, aunque el organismo tiene una capacidad asombrosa de regeneración, este tipo de patologías se desarrollan paulatinamente sin retorno alguno, se ven implicadas la ruptura de muchos sistemas corporales tanto físicos, como emocionales que encuadran perfectamente con el alojamiento de la enfermedad.

Pere Gascón sugiere una analogía basada en el proceso inflamatorio evidenciado por las personas adictas al tabaco; en donde describe que el tabaco causa una inflamación crónica en los pulmones; al momento de fumar, existe una irritación constante de la mucosa de los bronquios; eso es un “campo abonado”, aunque no todos los fumadores lo sufrirán, sin embargo, se crea el ambiente prefecto para que una célula cancerosa anide allí.

  • Para que se produzca una mutación, se expanda y se debilite el sistema inmunológico, creando una patología crónica.
  • El cáncer siempre surge de un proceso inflamatorio, y crece más en ese ambiente, es su microambiente.

Las células del propio tejido inflamado se van multiplicando, con intención de repararlo, hasta que hay un error. La inflamación indica que hay células activadas por un virus, el tabaco, asbestos, por mencionan algunos ejemplos.

Según Miguel Muñoz (Sevilla, España) siguiendo las publicaciones de Pere Gascón, demostró que prácticamente en todas las células cancerosas en las que dirigió sus estudios, existía un receptor neuronal en común; lo detectó en tumores de colon, próstata, pulmón, cerebro y leucemias; concluyendo que existe la comunicación entre Sistema Nervioso y Cáncer al haber sustancias que liberan las neuronas las cuales se unen a los receptores de las células cancerosas mismas.

“Los cánceres también tienen receptores de otro neurotransmisor, la adrenalina. Luego, si en las células cancerosas existen receptores de neurotransmisores, eso significa que el sistema nervioso está dialogando con el cáncer.” (…)

El sistema nervioso, en general, propicia el crecimiento del cáncer, forma parte de la tumorogénesis, es decir, de la formación y el crecimiento del tumor. Varios investigadores de EEUU han aludido a esa relación en sus publicaciones.

Por lo tanto…

Lo que causa el cáncer no es la emoción en sí misma, sino el proceso que conduce a un ambiente celular inflamatorio, que es caracterizado y protagonizado por alguna situación personal percibida de alto trauma emocional y negativa; por lo tanto podemos concluir que el estrés emocional crónico puede poner en marcha el proceso que inicia un cáncer.

Habrá que tener especial interés en el paciente que experimente algún estado depresivo agudo o crónico y que tenga dificultad por llevar a la práctica los ciclos circadianos normales de vigilia y sueño, habrá que indagar como profesionales mas a fondo alguna situación de estrés crónico derivada del ambiente familiar, laboral, etc para poder tener un mejor abordaje clínico.

El control mental de cada persona en circunstancias límite o críticas es determinante. Sin dejar de lado la predisposición genética que pueda tener.

Podríamos por tanto decir que el estrés crónico sería un factor favorecedor del crecimiento tumoral, pero no el único, intervienen factores individuales como hábitos pasados y presentes, estilo de nutrición, o genética del individuo, entre otros

Es por ello que incorporar en nuestras vidas hábitos saludables que busquen la disminución del estrés y, con ello, la disminución de procesos inflamatorios en nuestro organismo sería consecuente con lo que ya sabemos desde la perspectiva científica.

Se recomienda a los pacientes que practiquen técnicas antiestrés como el yoga, mindfullness, taichi o la meditación.

Además de recomendarles que consuman alimentos antioxidantes y nutrientes antiinflamatorios, como, por ejemplo:

  • Fruta: bayas, cerezas.
  • Verdura:vegetales de hoja verde, pimiento, remolacha.
  • Cereales integrales.
  • Legumbres, como la soja.
  • Especias:jengibre, cúrcuma.
  • Frutos secos:almendra, nuez.
Lic. Monica Cuevas Martinez

Lic. Monica Cuevas Martinez • Lic. Psicología

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